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[ translation: José Luís López ]
Los genocidios no
suceden por arte de magia. Los asesinos deben imaginarse que
matan en defensa propia. Es decir, las victimas del exterminio
deben ser primero percibidas como un peligro mortal, y para ello
será necesaria una campaña de propaganda. La propaganda
responsable de que fueran exterminados entre 5 y 6 millones de
judíos en la Segunda Guerra se llamaba Los Protocolos de los
Sabios de Sión. En este y otros artículos se documenta que,
una vez más, los medios de comunicación masiva occidentales
están haciendo cundir esta propaganda, como lo fue en el
preludio de la Segunda Guerra Mundial.
Ya se avecina la siguiente catástrofe...
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Prefacio Breve
¿Qué
posibilidades hay de que haya una masacre antijudía en el Siglo
XXI?
Responder a esta pregunta implica hacer una predicción.
Cualquier tipo de predicción require evaluar patrones pasados a fin de suponer cuestiones futuras.
Así, a fin de prever la posibilidad de una masacre antijudía en
el S.XXI examinemos el pasado para contrastar si tal
acontecimiento sería sorprendente, o normal. Y como veremos, es
normal. Durante 2.000 años lo más común es encontrarse siglos
con al menos una carnicería antijudía. Los datos en la lista que
presento a continuación -- que no es completa, pero que será
suficiente para demostrar lo que digo -- han sido tomados en su
mayoría de la historia del antisemitismo occidental escrita por
James Carroll, titulada Constantine's Sword:
Siglo 1 -- Genocidio por parte
de los romanos (‘Primera Guerra Judía’)
Siglo 2 -- Genocidio por parte de los romanos (‘Segunda
Guerra Judía’)
Siglo 3 -- San Ambrosio fomenta la quema de sinagogas en un
esfuerzo por abolir el judaísmo.
Siglo 5 -- Masacre de judíos en Alejandría.
Siglo 11 -- Los cruzados masacran comunidades judías en la
zona del Rin Alemán.
Siglo 12 -- Los cruzados masacran a los judíos en Europa;
persecuciones en España.
Siglo 13 -- Conversiones forzadas de judíos en toda Europa.
Siglo 14 -- Los judíos son culpados de la Peste Negra. Quizá
trescientas comunidados judías son asoladas. Los judíos en
la zona del Rin alemán son exterminados. Los judíos en
Sevilla son masacrados, y después hay pogroms por toda la
península ibérica.
Siglo 15 -- Inquisición
Española. Muchos judíos son asesinados. Mas de 150,000 son
expulsados de España.
Siglo 16 -- La Inquisición se convierte en un fenómeno
pan-Europeo.
Siglo 17 -- La Inquisición
continúa.
Siglo 19 -- En 1827 el zar ruso comenzó un proceso de
genocidio lento contra los judíos del este de Europa,
reclutando por la fuerza a niños judíos de ocho años. Un
poco mas tarde la tasa de reclutamiento forzoso impuesta a
los judíos se volvió 5 veces mas alta de la que se le
aplicaba a cualquier otra poblacion, y equivalente a la que
se le aplicaba a grupos seleccionados en particular para el
castigo. El servicio militar duraba 25 años.[0]
Siglo 19 -- Pogroms contra los judíos del este que vivían en
el imperio ruso.
Siglo 20 -- Pogroms contra los judíos del este que vivían en
el imperio ruso, y despues un genocidio en toda Europa a
manos de los nazis alemanes.
Las masacres del siglo veinte,
aún recientes, fueron especialmente sangrientas. Se oye mucho el
refrán “Nunca Más,” lo cual quiere decir nunca más un
Holocausto como el llevado a cabo por los nazis alemanes.
Ese refrán se invoca como si fuera una frase mágica, como si
recitarla tuviera el poder de prevenir la siguiente atrocidad
antisemita masiva. No tiene semejante poder. Si prácticamente
cada siglo durante dos mil años han habido grandes masacres de
judíos en el mundo occidental, entonces la predicción menos
arriesgada que puede hacer un historiador para el siglo
veintiuno es que habrá otra -- -- sin echarle ojo siquiera a la
evidencia. Son los que aseveran lo contrario quienes tienen que
documentar que el mundo ha cambiado.
No pueden hacerlo.
La propaganda hostil que causó la
persecución y/o la muerte de cientos de miles de judíos en la
rusia zarista, y después causó el exterminio de entre 5 y 6
millones de judíos en la Segunda Guerra Mundial, está siendo
difundida enérgicamente, otra vez, por los medios de
comunicación masiva occidentales. El resultado será el mismo:
una gran masacre de judíos. Este artículo documentará lo que
hacen los medios de masas y como preparan el terreno para el
siguiente genocidio, que se nos viene ya encima. A menos que
esto sea comprendido rápidamente por los millones de personas
que ya sea matarán, asistirán, o se quedarán callados, la gran
catástrofe judía de nuestra era pronto nos rebasará.
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1. Introducción: Los "Protocolos de los Sabios de Sión" desde la
mas amplia perspectiva histórica.
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Jorge Santayana célebremente
dijo: “Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a
repetirlo.” Lo que quiso decir es que los problemas tienen
causas; si estas no son examinadas, no podrán ser reconocidas el
día que regresen, y entonces habremos otra vez de sufrir sus
consecuencias. Cuando se trata de una guerra genocida,
desastrosa, como lo fue la Segunda Guerra Mundial, hablamos de
problemas que realmente sería mejor evitar. Mas vale, por ende,
prestarle mucha atención a las causas.
Así que preguntemos: ¿Qué provoca
que un pueblo extermine a otro?
La respuesta, creo yo, es menos
complicada de lo que parece ser a la luz de las retorcidas
reflexiones que se han producido sobre las masacres de la
Segunda Guerra. Es cierto que mucha gente obedece a ciegas, que
somos unos borregos, etcétera. Pero vamos, el exterminio es el
mas extremo de todos los posibles comportamientos humanos; la
gente no lo hace a menos que crea estar defendiéndose.
O digamos que esta es mi
hipótesis.
Lo que predice mi hipótesis es
que los exterminios serán precedidos por esfuerzos
propagandísticos masivos, dirigidos a convencer a muchos en la
población A de que la población B representa un peligro
inminente, catastrófico, y por lo tanto debe ser destruida --
-- en
defensa propia. ¿Tenemos evidencia de semejante esfuerzo
propagandístico masivo en las décadas que precedieron la Segunda
Guerra?
Sí, la tenemos.
Al amanecer del siglo veinte, la
policía secreta del zar ruso, la Ojrana, creó una difamación en
la que se acusaba a ‘los judíos’ de controlar en secreto a todos
los gobiernos de Europa y el de los Estados Unidos, además de
dirigir todos los movimientos revolucionarios, sin olvidar todas
las industrias capitalistas. El documento se llamaba Los
Protocolos de los Sabios de Sión, y fingía ser las minutas
de una junta concertada por un círculo de judíos ultra poderosos
que en secreto lo controlaban todo. Estos supuestos sabios
judíos se auto-representan en el documento, absurdamente, como
malvados, y detallan la forma en que van a destruir a la
‘civilización gentil (léase cristiana).’ Eran malos. Lo que
querían los agentes del zar con este fraude era prevenir la
revolución que ya fermentaba, distrayendo a las oprimidas masas
rusas con la amenaza que supuestamente representaban para todo
el mundo ‘los judíos,’ la minoría más pobre y oprimida.
La revolución no fue esquivada, pero el fraude de Los
Protocolos tuvo por consecuencia una serie de pogroms, es
decir episodios de vandalismo y saqueo de las comunidades judías
en el imperio ruso, incluyendo grandes masacres que costaron
decenas de miles de vidas judías.[1]
Los Protocolos de Sión
pasó luego a volverse un ‘bestseller’
en toda Europa y los Estados Unidos, a pesar de que en 1921
Phillip Graves del periódico londinense The Times publicara en
primera plana un artículo demostrando que Los Protocolos de
Sión era un plagio de tres obras de ficción, pero sobre todo
de Dialogos en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu,
un análisis político del régimen represivo de Napoleón III, obra
de Maurice Joly, que no hace referencia alguna a los
judíos por la razón excelente de que nada tiene que ver con
ellos. Para establecer esto, Graves puso lado a lado citas de
Diálogos en el Infierno y de Los Protocolos de Sión
de manera que los lectores de The Times pudieran ver que las
citas eran prácticamente idénticas.[2]
No surtió efecto. Los Protocolos de
Sión continuó vendiéndose como churros en todo el mundo
occidental gracias al patrocinio enérgico de antisemitas
millonarios como Henry Ford y muchos otros.[2a]
La histeria anti-judía continuó creciendo, y cuando Adolfo
Hitler subió al poder en Alemania Los Protocolos de Sión
se volvió lectura obligada en las escuelas del Tercer Reich.[3]
De esta forma, una gran multitud de
occidentales comunes y corrientes acabaron creyendo que ‘los
judíos’ representaban para ellos un peligro mortal: el así
llamado ‘Peligro Judío’ (‘Jewish Peril’).
Este histérico terror preparó el
terreno para el exterminio.
Ahora, las aseveraciones de
Los Protocolos de Sión eran completamente contradictorias y
cada una de ellas por sí sola descabellada. ¿Por qué iban ‘los
judíos,’ actuando en conjunto, a promover al mismo tiempo el
capitalismo y su destrucción?; ¿Cómo es posible que ‘los judíos’
controlaran todos los gobiernos de Europa y los Estados Unidos
cuando eran la población mas oprimida, en su mayoría muy pobres,
y muchos de ellos semi-esclavos?; ¿Por qué se permitían ‘los
judíos’ vivir en la desventaja extrema si eran tan poderosos? Y
una vez que comenzaron las matanzas, cabía hacerse otra
pregunta: ¿Por qué no utilizaban ‘los judíos’ el enorme poder
que supuestamente tenían para contrarrestar el salvajismo de los
pogroms rusos y de la Solución Final nazi? Pero los gentiles
comunes y corrientes a quienes era dirigida la propaganda
antisemita no se detuvieron a hacer estas preguntas obvias,
porque habían heredado una tradición de dos mil años en que ‘los
judíos’ eran siempre demonizados por las autoridades cristianas
como poderosamente ‘malvados,’ y además con el afán de hacerle
daño a ‘los cristianos.’
Estas acusaciones habían
producido ya muchas masacres anti-judías en el pasado. Analizar
la lista completa que presenté al principio nos tendría aquí
para siempre, pero el ejemplo del siglo catorce es dramático y
pedagógico porque se parece mucho en su estructura a la
acusación del zar: cuando 23 millones de europeos murieron en la
Peste Negra del siglo catorce, la culpa se la echaron a una
conspiración judía imaginaria, lo cual produjo masacres
anti-judías en Europa y, en algunas partes, exterminios.
Hoy día sabemos que la Peste
Negra fue una epidemia de peste bubónica y neumónica originando
probablemente en Asia Central y viajando a China, India, Egipto,
y Asia Menor, llegando a Europa alrededor del año 1346. Pero los
europeos medievales no lo sabían. Lo único que sabían era que
todo mundo se estaba muriendo y que odiaban a los judíos. Así
que pronto circuló un rumor que las muertes eran causa de un
complot judío para envenenar los pozos de agua potable europeos.
Como lo explica James Carroll, en su reciente historia del
antisemitismo occidental:
“. . .los sobrevivientes en las
ciudades [devastadas por la peste] creían saber la causa: un
complot judío para envenenar los pozos. . . .Un rumor astuto
identificaba a un oriundo de Toledo, un tal Jacobo Pascual, cuyo
nombre sugería la pascua, como el cabecilla del complot. . . .un
grupo de judíos en Iberia suministraba veneno a agentes judíos
en el resto de Europa -- -- una primera conspiración internacional.
Bajo tortura, algunos judíos en Ginebra confesaron que el rumor
era cierto, y con eso bastó. Como había sucedido también en las
Cruzadas, la primera conflagración de violencia anti-judía se
gestó en la zona del Rin alemán, donde muchísimos judíos fueron
asesinados. Un cronista reportó que doce mil fueron muertos nada
mas en Maguncia -- -- un eco de [la cruzada de] 1096. . . .‘Para
cuando había pasado la peste,’ observó [la historiadora] Barbara
Tuchman, ‘quedaban pocos judíos en Alemania o en los Países
Bajos.’”[4]
Por supuesto que los judíos
también sufrieron como víctimas directas de la Peste Negra, pero
los cristianos enfurecidos que creían estarse defendiendo al
exterminar a los judíos no se detuvieron a preguntarse por qué
los judíos se envenenarían a sí mismos. Mas tarde, tampoco los
europeos del siglo veinte se detendrían a examinar los absurdos
insólitos de Los Protocolos de Sión. Las similitudes que
se ven en los dos casos son tan dramáticas que es imposible no
ver una causalidad: la acusación anterior crea el terreno fértil
para la siguiente.
Aún en el contexto de su tiempo,
las acusaciones de la Peste Negra contra el pueblo judío fueron
espectacularmente absurdas. Consideremos solamente que
“Alrededor de la mitad de la población noruega murió cuando la
Peste Negra azotó en el año 1349-50,”[5]
de manera que Noruega sufrió un golpe
semejante al de Inglaterra.[6]
Pero estaba perfectamente claro que ‘los
judíos’ no habían tenido oportunidad alguna de envenenar los
pozos en Noruega.
“Los noruegos se convirtieron del
paganismo al cristianismo a lo largo de casi 100 años, sobre
todo por la fuerza de la coerción. En el año 1000, a los no
cristianos les fue prohibida la entrada a Noruega pues se quería
institucionalizar el cristianismo como la religión nacional. La
prohibición ostensiblemente era dirigida hacia los paganos, pero
impidió a los judíos emigrar a Noruega durante 800 años.”[7]
No había un solo judío en noruega
en el año 1349.
Así que cabe preguntarse: Aunque
los cristianos europeos odiaran a los judíos, ¿cómo es posible,
de todas formas, que abandonaran toda lógica para creer una cosa
tan ridícula como la acusación de que el pueblo judío era
responsable de la Peste Negra? Muy sencillo: se suponía que ‘los
judíos’ eran poderosamente, e inclusive sobrenaturalmente,
‘malvados.’ ¿Acaso no oían los cristianos decir a sus
autoridades religiosas, todos los domingos, que ‘los judíos’
habían matado a Dios? Si eran capaces de eso, pues ¿qué no iban
a hacer ‘los judíos’?
Aquella primera acusación de los
evangelios canónicos (el ‘deicidio,’ o el asesinato de Dios),
que es la mas dramática, es falsa. Aunque usted crea que Jesús
el Nazareno era Dios encarnado, el hecho histórico es que a
Jesús lo ejecutaron los romanos, algo que inclusive los
evangelios aseveran. Por supuesto, los evangelios representan al
gobernador romano en Judea, Poncio Pilato, muy reacio,
ejecutando a Jesús a regañadientes y sólo porque lo amenazaron
‘los judíos,’ quienes ferozmente exigieron la crucifixión de
Jesús. Pero por varias razones esta representación resulta
absurda.
Lo primero es que el pueblo judío
era en ese entonces una de las poblaciones mas grandes del
imperio romano, y estaban desperdigados ya por todo el
mediterráneo y mas allá.[8]
Por lo tanto, mas del 99.99% de la población judía no pudo estar
presente en la ejecución de Jesús. En principio, solo una
fracción pequeña de los judíos de Jerusalén pudo estar ahí.
Resulta imposible, pues, que ‘los judíos’ --
-- como pueblo -- -- hayan matado a Dios aunque supongamos que Jesús haya sido Dios
encarnado y que el relato evangélico sea por lo general
histórico.
Pero no podemos suponer que el
relato de la pasión de Jesús en los evangelios sea histórico. En
los documentos antiguos que tenemos haciendo referencia a Poncio
Pilato, excepto por los evangelios, invariablemente se le
describe como un monstruo descabellado que asesinaba judíos por
diversión, y que se entretenía muchísimo provocándolos.[9]
No hacía ninguna falta que una muchedumbre
judía lo amenazara para que ejecutara un judío que representaba
un lío para Roma.
Y Jesús era un lío para Roma.
“Todos los Altos Sacerdotes [del
Templo en Jerusalén] que vemos en los evangelios,” como dice el
historiador Fergus Millar, “eran designados en su puesto por los
romanos,” lo cual quiere decir que el Templo era por estos
tiempos un centro de colaboración romana.[10]
Era importante para los romanos, desde
luego, fortalecer el prestigio del Templo contra los ataques
intelectuales y físicos de los revolucionarios judíos y así
ejercer la autoridad del Templo con mayor eficacia para el
beneficio de Roma. Por lo tanto, si Jesús fue arrestado por
causar un disturbio en el Templo, como lo aseveran los mismos
evangelios, entonces Jesús representaba un lío para Roma; es
inconcebible que Pilato, quien disfrutaba matando judíos de
cualquier manera, hubiera sido reacio a matar a Jesús.
Finalmente, está el hecho de que
la crucifixión era un sacrilegio para los judíos, y además era
el símbolo de la opresión de los romanos contra los judíos, que
era extrema. ¿Por qué pediría una muchedumbre judía la
crucifixión de un hermano judío? Para entender esta pregunta en
su contexto histórico, he aquí otra cita de la historia del
antisemitismo occidental de James Carroll:
“En el año 4 antes de la era
actual, que resulta ser también el año en que nació Jesús,
Herodes el Grande murió. Su muerte dejó un vacío de poder que
causó rebeliones violentas por parte de aquellos que querían
suceder a Herodes como el títere de los romanos, y por parte de
los movimientos mesiánicos que buscaban la oportunidad para
expulsar a Roma. Los romanos aplastaron todas las rebeliones, y,
con sus legiones basadas en Siria, reinstalaron el poder directo
imperial. Como lo resumen los historiadores Richard Horsely y
Neil Asher Silberman: ‘Los ejércitos romanos arrasaron con
muchas ciudades y pueblos del país, violando, matando, y
destruyendo cuanta cosa existía. En Galilea, todos los centros
de rebelión fueron brutalmente suprimidos; la ciudad de Séforis
fue completamente incinerada, y los supervivientes fueron todos
vendidos como esclavos.’ Miles de judíos fueron muertos. Los
pueblos en Galilea fueron asolados. En Jerusalén, de la cual los
rebeldes brevemente se hicieron cargo, los romanos demostraron
los límites a los que podían llegar para mantener el control,
ejecutando sin mas a cualquier persona sobre la cual cayera la
mas mínima sospecha de haber colaborado con la rebelión --
-- [Flavio] Josefo dice que fueron dos mil. El método romano de
ejecución, desde luego, era la crucifixión, y Josefo nos dice
que precisamente fueron crucificados. Esto quiere decir que a un
lado de las murallas de la capital judía fueron erguidas --
-- no
tres cruces solitarias en una colina, como en la aseada
imaginación cristiana -- -- sino quizá dos mil en hilera, una tras
otra. De cada una de ellas colgaba un judío, y cada judío se
sofocó a lo largo de varios días hasta que sus músculos se
rindieron, y, no pudiendo ya mantenerse erguido, expiró su
ultimo aliento. Y una vez exprimida toda la vida, la carroña
humana fue dejada sobre las cruces para que se la comieran los
buitres.”[11]
Aquel que crea que una
muchedumbre judía enfurecida, en el siglo primero, le exigió a
Poncio Pilato que crucificara a Jesús, seguramente también podrá
creer que una muchedumbre judía enfurecida, en la Alemania del
siglo veinte, le exigió a Adolfo Hitler que se llevara a un
rabino controvertido a Auschwitz. Pero esto no es ni remotamente
plausible, sin importar la controversia que hubiese podido
suscitar el rabino.
La acusación de que ‘los judíos’
habían matado a Dios, una vez que el mediterráneo oriental se
empezó a convertir al cristianismo, le volvió posible a los
romanos llevar a cabo un exterminio anti-judío pavoroso en los
siglos primero y segundo.
“. . .en la guerra de 66-73 de la
era actual [la primera ‘Guerra Judía’] , . . .Jerusalén fue
arrasada y cientos de miles de judíos fueron muertos (Josefo y
Tácito estiman el número de judíos que murieron en 600,000; en
la segunda ‘Guerra Judía,’ sesenta años después, calculan que
murieron 850,000). . . [L]a gran mayoría de las víctimas fueron
asesinadas sin los métodos mecanizados que vuelven la guerra
moderna tan letal, por lo cual la analogía entre Roma y los
peores dictadores del siglo veinte [es decir, Adolfo Hitler] no
son exageradas. . . .si las legiones [romanas] hubieran tenido
ametralladoras, bombas, trenes, y gas, es difícil creer que un
solo judío hubiera podido sobrevivir el siglo segundo.”[12]
Basta con lo que menciona
Carroll, pero de hecho le faltó la ‘Revuelta de la Diáspora,’ un
episodio genocida que intervino entre las dos ‘Guerras Judías’:
“Los historiadores estiman que muchos cientos de miles de judíos
fueron asesinados por los romanos y los griegos en la ‘Revuelta
de la Diáspora’ de los años 115-17 de la era actual.”[13]
Lo que se desprende de todo esto es que el
patrón de acusaciones absurdas seguidas de exterminios
anti-judíos empezó hace mucho -- -- hace dos mil años. Y cada
acusación hacía posible la siguiente.
Se trata de una inercia cultural.
Ahora, como ha habido masacres
anti-judías en Europa desde hace mucho, y como en tiempos
modernos estas han sido precedidas por acusaciones absurdas de
conspiraciones judías ultra poderosas, uno podría esperar que la
gente educada, en el mundo moderno, estaría lista para
identificar la siguiente acusación absurda. Pero nadie la
identifica, ni su peligro, y es esto lo mas preocupante.
Hoy en día al mundo lo sofocan
dos rumores principales: que Israel supuestamente controla la
política exterior del único superpoder, y que ‘los judíos’
supuestamente controlan los medios de información occidentales.
Muy poca gente parece creer que estos rumores sean cosa
alarmante, muy a pesar de que tengan la misma estructura básica
que las acusaciones de la Peste Negra en el siglo catorce, y a
pesar de que sean estos rumores prácticamente idénticos a las
acusaciones de Los Protocolos de Sión, que produjeron
exterminios anti-judíos en el siglo veinte. El pueblo judío no
parece percatarse de que está al borde de otra catástrofe, como
tampoco quiso creer lo peor en la víspera del genocidio nazi en
que fueron aniquilados entre 5 y 6 millones de judíos europeos.
Pero desde el punto de vista de la historia, el clima actual
debiera resultar sumamente alarmante.
En 2003 Mahathir Mohammed, que
fue primer ministro de Malasia, dijo lo siguiente:
“Nosotros [los musulmanes] de
hecho somos muy fuertes. 1.3 billones de personas [la totalidad
de los musulmanes] no pueden ser simplemente exterminadas. Los
europeos mataron seis millones de judíos de 12 millones que
eran. Pero ahora los judíos rigen el mundo a través de otros.
Consiguen que estos otros se peleen y mueran por ellos.
. . .Ellos inventaron y
promovieron con éxito el socialismo, el comunismo, los derechos
humanos, y la democracia para que la persecución de los judíos
pareciera injusta, y para que compartieran los mismo derechos
con el resto de la gente. Con estos logros han tomado el control
de los países mas poderosos y ahora esta pequeña comunidad se ha
convertido en potencia mundial. No podemos luchar contra ellos
solo con la fuerza. Hay que usar también el cerebro.”[14]
Los ‘malvados’ judíos, dice
Mahathir, inventaron los derechos humanos y la democracia porque
decidieron que tenían los mismos derechos que los demás, y para
que la persecución de los judíos pareciera injusta. ¿Se da usted
cuenta del argumento? Mahathir acusa
a los judíos de inventar los derechos humanos y la democracia.
Mahathir es un fascista.
Mahathir obviamente reconoce que
el pueblo judío ha sido perseguido y que carecía hasta hace poco
de igualdad ante la ley (lo cual Mahathir defiende como justo).
Esto quiere decir que, en su opinión, ‘los judíos’ no
controlaban el mundo cuando “Los europeos mataron seis millones
de judíos de 12 millones que eran.” Pero las cosas han cambiado,
dice Mahathir, porque ‘los judíos’ “han tomado el control de los
países mas poderosos y ahora esta pequeña comunidad se ha
convertido en potencia mundial.” Y como para qué van a usar ‘los
judíos’ este poder mundial secreto que tienen…? Pues ¡para
exterminar a los musulmanes, dice Mahathir! Pero los musulmanes
no deben quedarse con los brazos cruzados esperando esta
catástrofe: “Nosotros de hecho somos muy fuertes. 1.3 billones
de personas no pueden ser simplemente exterminadas.”
Los extractos que cité son solo
dos, tomados de un discurso en el que Mahathir no hizo mas que
decir lo mismo, de mil y una maneras: ‘Los ultra poderosos
judíos quieren destruir a los musulmanes y nos tenemos que
defender antes de que sea demasiado tarde.’ Este discurso
inauguró la décima cumbre de la Organización de la Conferencia
Islámica, a la que acudieron todos los jefes de estado de los
países musulmanes.
El público de Mahathir le
aplaudió de pié.
Esto claramente está diseñado
para provocarle al mundo un miedo histérico anti-judío, al igual
que las acusaciones idénticas de Adolfo Hitler también lo
hicieron, con resultados desastrosos. Y el esfuerzo de Mahathir
no es un esfuerzo aislado. El fraude zarista de Los
Protocolos de Sión es un bestseller en el mundo musulmán
hoy día, y no nada mas ahí. Basta con apuntar que la
televisión estatal en Egipto produjo una serie en 40 episodios
con el titulo Jinete Sin Caballo que está siendo vista en
todo el mundo y que es una dramatización de Los Protocolos de
Sión.[15]
Pero la gente educada en su mayoría no se
apresura a advertir que se está preparando de forma inminente
otra gran masacre anti-judía con estas populares acusaciones,
las cuales apenas se distinguen del refrán que todo el tiempo se
oye en el occidente: que Israel y ‘el lobby judío’ supuestamente
controlan la política exterior EEUU, y que ‘los judíos’
supuestamente controlan los medios de información (y todos los
bancos!).
Acerca del clima en occidente,
basta con echarle un ojo a lo que dijo el candidato a la
presidencia EEUU Ralph Nader durante la campaña presidencial del
año pasado:
“Los días en los que el
titiritero Israelí viene a los Estados Unidos y se entrevista
con su marioneta de la Casa Blanca, y luego prosigue al
Capitolio, donde se entrevista con cientos de otras marionetas,
deben terminar.”[16]
Nader supuestamente es
izquierdista, pero lo que dice no se puede distinguir de lo que
escriben en sus páginas web los neo-nazis de extrema derecha.[17]
Parece, pues, que tenemos prisa
por confirmar una vez mas que Jorge Santayana estaba en lo
cierto. Si estos mitos histéricos y sin fundamento continúan
tomando vuelo sin oposición, vamos derecho a la catástrofe.
Así que yo voy a enfrentarme con
ellos.
En otro artículo, he trazado ya
la historia de la política exterior EEUU hacia los judíos desde
los años treinta hasta la fecha, para demostrar que esta
política ha sido consistente y radicalmente anti-judía, que
continua siéndolo, y que se vuelve mas anti-judía todo el
tiempo, muy al contrario de la creencia común y de los alaridos
espumeantes de Mahathir y de Nader.[18]
También he documentado que el llamado
`lobby judío´ no genera políticas pro-israelís -- de hecho, lo que
AIPAC (el órgano más visible del `lobby judío´) hace es promover
políticas a favor de la OLP.[19]
En esta pieza documentaré que tampoco controlan ‘los
judíos’ los medios de información occidentales, y que de hecho
estos medios se esmeran siempre por atacar al pueblo judío.
El argumento
____________
Antes que nada, permítame
exponerle dos hipótesis concerniendo el tipo de interés que
pudiera determinar lo que se dice en los medios occidentales,
especificando también qué tipo de evidencia apoyará una
hipótesis contra la otra.
Hipótesis 1:
Un interés pro-judío controla los medios de comunicación masiva
occidentales.
Hipótesis 2:
Un interés anti-judío controla los medios de comunicación masiva
occidentales.
Si encontramos evidencia que los
medios mienten para defender a los judíos, y también para
representar a los enemigos de los judíos, injustamente, de forma
negativa, entonces habremos apoyado la hipótesis de un interés
pro-judío controlando los medios de comunicación masiva.
De forma inversa, si encontramos evidencia que los medios
mienten para atacar a los judíos, y también para representar a
los enemigos de los judíos, injustamente, de forma positiva,
habremos apoyado la hipótesis de un interés anti-judío
controlando los medios de comunicación masiva.
No seré yo el primero en argüir y
documentar que los medios occidentales tienen un sesgo
anti-judío. Pero el ejemplo que he escogido dejará bien claro
que los medios de masa no tienen un mero sesgo, sino que mienten
descaradamente, proporcionándonos así la demostración mas
contundente de que son anti-judíos.
Examinaré cuidadosamente las
actividades de dos personas: Raymond McGovern y Vincent
Cannistraro, ambos ‘ex-miembros de la CIA.’ Estableceré, en este
orden,
1) que McGovern y Cannistraro
son favoritos de los medios occidentales, los cuales ponen a
estos dos todo el tiempo en el escaparate;
2) que cualquier imbécil con
veinte minutos de tiempo puede demostrar que McGovern y
Cannistraro son unos mentirosos cuya misión profesional en la
CIA era la de entrenar terroristas;
3) que los medios occidentales
saben esto acerca de McGovern y Cannistraro, pero no lo
comparten con el público (al contrario, con esmero lo encubren);
4) que McGovern y Cannistraro,
empleando mentiras espectaculares, se las ingenian para atacar a
Israel en los medios de comunicación masiva, defendiendo
simultáneamente a los enemigos terroristas de los israelíes; y
5) que las muy repetidas y
promocionadas críticas de McGovern y Cannistraro contra la
administración de Bush concerniendo la invasión de Irak han sido
diseñadas con esmero para decir que ‘los judíos’ supuestamente
controlan el gobierno EEUU con fines nefandos, produciendo así
una versión moderna de aquella otra mentira, Los Protocolos
de Sión.
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